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(Carta al director enviada por Provincia Para Alcalá al semanario comarcal Puerta de Madrid y publicada en el número 2047 del día 24 de mayo de 2008)
Señor director,
En las últimas dos semanas hemos podido contemplar con gran satisfacción cómo algunos convecinos complutenses, amantes de la Ciudad y su Tierra al igual que nosotros y detractores de todo lo que pudiera resultar ingnominioso contra ambas, han manifestado en sendas cartas sus propuestas para mejorar la actual situación socio-cultural de la Comarca de Alcalá. Estas cartas, publicadas en los números 2043 y 2004 del semanario, son obra de la Asociación Hijos y Amigos de Alcalá, la cual nos ha llenado de alegría e ilusión con sus ideas y la animamos a proseguir.
Nos sumamos a esta pequeña saga de artículos iniciada por la Asociación, aunando nuestras propuestas a las suyas, siempre con el fin común de conseguir lo mejor para Alcalá y para toda la constelación de municipios con la que hemos compartido varios siglos hasta su desorientación bajo el centralismo madrileño:
Parece que la Comunidad Autónoma de Madrid se enfrenta a nuevos retos, empujada por el rumbo que lleva nuestra sociedad y sus necesidades; el estatuto de autonomía, por tanto, es susceptible de modificación y ya se está hablando de ello.
El que este año cumple 25 años avala una autonomía monocefálica y con clara dominancia de la villa de Madrid sobre el resto de municipios de la antigua provincia. En los previos a la aprobación del estatuto de la Comunidad de Madrid, que es el nombre correcto según el artículo primero de dicho texto y no Madrid a secas, en nuestra ciudad se oyeron voces que pedían cotas de protagonismo más altas para Alcalá. Hubiera sido muy decoroso que la vieja y gloriosa Complutum hubiera ostentado algún papel como sede de órganos de gobierno autonómico.
No fue así y Alcalá se quedó como uno más de cuantos satélites dormitorio y subsidiarios rodean la capital. Desde entonces, Alcalá formaba parte del “Gran Madrid” y de su área metropolitana y su condición real de centro gravitatorio en su comarca quedaría ignorado desde las publicaciones hechas en Madrid.
Así pues, Alcalá dejó de ser cabeza de su alfoz regido por tres fueros medievales hasta fechas relativamente recientes a favor de la unidad que, desde 1833, sería la provincia de Madrid; y dejó de ser sede de la mundialmente conocida Universidad Complutense, que sería trasladada a la Villa y Corte, cayendo nuestra Ciudad ene. Olvido, abandono y posterior ruina, viendo cómo sus edificios y sus tesoros se perdían, en muchos casos, para siempre; y, a la par que la “inocentada de Alcalá”, su anterior condición de sede episcopal hasta que quedó anulada por la silla arzobispal toledana no sería reconocida cuando se crea la diócesis de Madrid-Alcalá, pues no sólo la sede del obispo no estaría en Alcalá sino en Madrid y siquiera el nombre de la nueva diócesis llevaría el nombre de Alcalá antes que el de la vecina capital. Y así, llegaríamos a las voces que aclamaban una capitalidad autonómica en Alcalá, como Santiago y Mérida, sin ser capitales de provincia sí veían reconocida su gloria histórica y su peso en el conjunto de España. Madrid, capital del estado, por el contrario, no fue capaz de despojarse de “migajas” para recompensar a su vecina complutense, de la cual se había nutrido para hacerse más grande y más metrópoli europea.
En España tenemos el caso de Cartagena, histórica ciudad perteneciente a la comunidad autónoma de la Región de Murcia y clave para entender la historia de España, ésta es sede de la Asamblea Regional a pesar de que la capital y sede de los órganos institucionales regionales es la ciudad de Murcia. He aquí otro caso de desprendimiento por parte de la ciudad capital de provincia y autonómica. Cartagena vive una aspiración provincial; quiere ser la capital de su provincia dentro de la misma comunidad autónoma. Durante la redacción de su estatuto de autonomía, antes de 1982, numerosas voces pedían las dos provincias, la cartagenera y la murciana. Hoy, el mismo gobierno central de España ha desdoblado su presencia en ambas ciudades para crear cierto sentimiento territorial con base en Cartagena; del mismo modo, acepta la provincialidad siempre que el estatuto de autonomía lo recoja.
Alcalá no fue capital de la Cartaginenses pero sí tuvo un papel de centro rector en un amplio territorio del centro de España en tiempos de Complutum; también como polo religioso en época visigoda, lo que la llevó a ser diócesis hasta la integración de Alcalá en el Señorío de Toledo; como mercado y como cabeza de la Comunidad de Villa y Tierra fue una población notable dentro de Castilla; su papel de foco intelectual y cultural en sus siglos de gloria como universidad es por todos sabido; hoy, Alcalá tiene universidad refundada, es sede episcopal que abarca parte de su territorio histórico y centro comarcal agrícola o como sede del extenso territorio que es la Subdirección de Área Territorial de la Consejería de Educación; todos conocemos que sigue siendo cabeza de partido judicial, aunque fragmentado y leve recuerdo de aquél partido que se unió al de Madrid y ambos formaron la provincia madrileña.
Por si fuera poco, Alcalá es la población de referencia del denominado Corredor del Henares, que preferimos llamar Valle del Henares. Tal comarca supera el medio millón de habitantes, es decir, una señora provincia. Por si fuera poco, la representación política de nuestra comarca en el ámbito político nacional y autonómico es exiguo.
Parece que son méritos suficientes para que se concediera a la Ciudad de Alcalá el privilegio de ostentar alguna función en el mapa político y organizativo de la Comunidad de Madrid. Un pequeño despojamiento de la gran Madrid haría que Alcalá dejase de ser una simple estación de cercanías del entramado ferroviario metropolitano de Madrid. Quizá en forma de provincia de descongestión de la madrileña (como surgió las diócesis getafense y alcalaína), quizá como comarca histórica de la Tierra de Alcalá como la Comarca de Guadix, la Tierra de Ayllón, el Campo de Cartagena o la Comunidad de Albarracín, en caso de una probable comarcalización. En caso de una nueva provincia complutense, apuntamos que la creación de la diputación provincial aumentaría la representación politica de la Comunidad Autónoma de Madrid en las Cortes Generales y favorecería la descentralización dentro de la Comunidad Autónoma.
Por todo esto, tanto una comarcalización a favor de Alcalá y su Tierra como una provincialidad argumentando el pasado histórico y el peso demográfico y económico actual, así como la deuda que existe con Alcalá, merece ser incluida en la futura reforma del estatuto de autonomía de la Comunidad de Madrid.







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